Pero, ¿y luego?. Entonces es cuando se abandonan las ilusiones, dónde no nos damos cuenta de que lo que realmente vale la pena en esta vida no es conseguir lo que nos proponemos, sino de lo que hacemos para realizarlos. De los obstáculos que hemos derribado, de las personas con quiénes nos hemos enfrentado, de lo que hemos crecido moralmente...
“Quant surts per fer el viatge cap a Ítaca, has de pregar que el camí sigui llarg…”
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